jueves, 27 de agosto de 2015

Reseña | Toda la verdad que hay en mí


Autora: Julie Berry
Género: Suspense
Editorial: SM
Autoconclusivo

Una desaparición.
Un regreso humillante.
Una muchacha obligada a vivir en silencio.
Un secreto que puede cambiar la vida de todo un pueblo.
Una larga carta de amor.

Hace cuatro años, Judith y su mejor amiga desaparecieron de su pequeño pueblo. Dos años después, solo Judith regresa. Mutilada para siempre, rechazada por las sospechas sobre su pasado, e ignorada por aquellos que fueron su familia y sus amigos, Judith se convierte en una paria de la comunidad. Pero hay algo a lo que Judith no puede renunciar: su amor por Lucas, un joven del pueblo al que siempre ha querido en secreto. Cuando Lucas es rechazado por la comunidad, Judith sabe que podría salvarlo si rompiera su silencio. Pero al hacerlo, tendría que volver a su oscuro pasado, lo que puede separarla de Lucas para siempre. Toda la verdad que hay en mí es, al mismo tiempo, una larga carta de amor, una narración de misterio y una exploración de lo que supone estar al margen de la sociedad.





Otro libro que me enamoró por la portada. Con los tonos claros y esos toques negros y rojos, es una de las portadas más bonitas que he visto. El rasgado a la altura de la boca de la chica me llamó mucho la atención y, una vez leído el libro, cobra mucho sentido.
Cuando leí la sinopsis no se porqué pero ubiqué la historia en la época actual, pero no. Aunque no se especifica la época ni las creencias religiosas de los protagonistas, la autora proporciona muchas referencias que me han hecho pensar en los puritanos o incluso en una sociedad amish.
Toda la verdad que hay en mí es una lectura deliciosa y muy bien escrita. Julie Berry ha cuidado muchísimo el lenguaje y todos los detalles.

Cuatro años atrás, Judith y su mejor amiga Lottie desaparecieron. Aunque el cadáver de Lottie apareció poco después, no se supo nada de Judith hasta dos años después. Reapareció mutilada, sin posibilidad de comunicarse con los demás normalmente. Repudiada por el pueblo y por su propia familia, Judith vive su vida en silencio, sin esperanzas y sin quejarse. La única cosa que no es capaz de dejar atrás, es ese inmenso amor que siente por Lucas, su vecino de toda la vida, al que observa desde la distancia. Judith le observa en silencio y se traga su amor, puesto que no puede contarle todo lo que sabe.
Pero algo pasa en el pueblo, algo que desencadenará una serie de sucesos que harán que Judith finalmente se plantee contar toda la verdad que hay en ella. 
Callar sería una respuesta. 
Contestarte, otra distinta. 
Mentir podría protegerte. ¿Estarías dispuesto a creer lo que te conviene?  
Decir la verdad me haría odiosa a tus ojos; más, incluso, de lo que ya lo soy. 
Me prometí que te diría toda la verdad que hay en mí. 
Y tú quieres que te cuente esto.
El libro está dividido en cuatro partes, con gran cantidad de capítulos, ya que estos van desde unas pocas líneas hasta página y media o poco más. La historia se nos narra de manera epistolar, como si todo el libro fuera una larga carta dirigida a Lucas. Tengo que remarcar este punto, ya que al estar escrito como una carta, Judith cuenta lo que quiere en cada momento. Con esto quiero decir que ella nos va contando su historia poco a poco, aunque no en orden, cosa que puede resultar un poco liosa al principio. 
Me ha gustado mucho que la autora use este tipo de narración, ya que así consigue "engañarnos". Cuando ya nos hemos acostumbrado al ritmo pausado de Judith, ocurre algo que provoca que ella nos revele mucha información de golpe, haciéndonos creer que estamos cerca de descubrir al asesino, pero no. Después de esto, la trama vuelve a relajarse, hasta que poco a poco los sucesos vuelven a acelerarse hasta llegar al desenlace de la historia. Ese exquisito final que nos brinda la autora.

El lenguaje está muy cuidado, a través de él la autora consigue ambientarnos y vendernos la historia. Hace que resulte fácil entender las reacciones de los personajes, incluso llegamos a entender que en una comunidad tan cerrada como la que se nos describe, a Judith se la trate como a una paria. En una época o sociedad en la que perder la virginidad antes del matrimonio se considera una deshonra, en la que las mujeres evitaban quedarse a solas con un hombre para evitar habladurías, etc. es fácil creer que cuando una chica reaparece mutilada todo el pueblo crea que esta maldita y que la mutilación es a causa de algo que ella ha hecho.

Aunque el libro es bastante corto hay varios personajes que cobran importancia en la historia, algunos por tiernos y otros por odiosos, pero todos tienen su importancia en la trama.
Tenemos a nuestra protagonista absoluta, Judith, que es pura ternura. Durante todo el libro sufres por ella, ya que a la pobre le pasa de todo y nada bueno. Y cuando ves que ella lo acepta todo, sin rechistar, te desesperas y rezas para que al final, encuentre o no la felicidad, finalmente la dejen vivir tranquila. 
Judith lleva toda su vida enamorada de su vecino Lucas, al que observa desde la distancia, cuidándolo y preocupándose por él. Ella es consciente de que él nunca será suyo, pero el amor que siente es tan grande y tan puro que es la única cosa de la que ella es incapaz de desprenderse. Y es por este amor por el que ella es capaz de hacer un gran sacrificio sin mirar atrás.
A la madre y al hermano de Judith en un principio los odié, pero a medida que te sumerges en la historia entiendes que en esa época el modo en el que la tratan seria lo "normal". Aunque es duro ver como una madre trata a su propia hija como a una criada, prohibiéndole intentar hablar y todo porque la cree maldita. En contraste con la madre, el hermano de Judith experimenta un cambio, volviendo a acercarse a ella y llegando a enfrentarse con su madre para defender a su hermana.
Del resto del pueblo el personaje que más me ha gustado es el de María. Ella es quien finalmente arroja un poco de luz a la vida de Judith, convirtiéndose en uno de sus principales apoyos. Una mujer rebelde para esa época que le hace entender a Judith que no tiene que conformarse con lo que le pasa, que puede intentar mejorar su situación a pesar de lo que opinen los demás.

Es una historia de misterio sencilla, pero que parece muy complicada. Todo ello motivado por la época en la que esta ambientada. Como que Judith acepta el rechazo de todo el mundo sin rechistar, no cavila demasiado sobre quién mató a su amiga así que, hasta que no llegamos al momento culminante del libro, no descubrimos al verdadero asesino. Y lo descubrimos a la vez que la protagonista, cuando se ve forzada a hablar y empieza a hacer suposiciones en voz alta, atando cabos hasta que de golpe todo encaja y el asesino solo puede ser una persona.


En resumen, Toda la verdad que hay en mí es un libro muy bien escrito y fácil de leer. Hay que destacar la documentación de la autora, que logra sumergirnos en la crudeza de otra época. Con una protagonista exquisita a la que recordaré con un profundo cariño. 



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