viernes, 7 de diciembre de 2018

Reseña | Los señores del tiempo

Título original: Los señores del tiempo (2018)
Autora: Eva Gª Sáenz de Urturi 
Saga: Trilogía de la Ciudad Blanca #3/3
Género: Novela negra
Editorial: Planeta
Traductor: -
Edición: Octubre de 2018
Nº páginas: 448 páginas
Precio: 19,50€

Vitoria, 2019. Los señores del tiempo, una épica novela histórica ambientada en el medievo, se publica con gran éxito bajo un misterioso pseudónimo: Diego Veilaz.

Victoria, 1192. Diago Vela, el legendario conde don Vela, retorna a su villa después de dos años en una peligrosa misión encomendada por el rey Sancho VI el Sabio de Navarra y encuentra a su hermano Nagorno desposado con la que era su prometida, la noble e intrigante Onneca de Maestu.


Después de meses haciendo el idiota con los dos primeros libros en la estantería, finalmente me he animado a leer la Trilogía de la Ciudad Blanca de Eva Gª Sáenz de Urturi. Ya os he hablado de El silencio de la ciudad blanca (aquí) y Los ritos del agua (aquí) y ahora va siendo el turno de Los señores del tiempo, el cierre de la historia del que os he recortado parte de la sinopsis pues considero que la original cuenta demasiado.

El inspector de la División de Investigación Criminal Unai López de Ayala está inmerso en la investigación de la misteriosa desaparición de dos hermanas, de las cuales no hay ninguna pista ni rastro a seguir. Así que parte de la División decide hacer un alto para despejarse acudiendo a la presentación del libro que está causando furor esos días, Los señores del tiempo, que relata lo acontecido en la villa de Victoria en cierto lapso de tiempo del S. XII. El libro está causando mucha expectación precisamente porque no se sabe quién se esconde tras Diego Veilaz, quien firma las páginas de la historia de Diago Vela. La vida de Unai aún se complicará un poquito más cuando el autor no haga acto de presencia, pero si se encuentre un cadáver en los baños del edificio y Unai empiece a sospechar que dichos asesinatos están inspirados por la famosa novela.

En este tipo de series de novela negra siempre existe la duda de si es posible leer los libros desordenados o en cambio es necesario leerlos en orden para poder seguir el hilo de la historia y la Trilogía de la Ciudad Blanca sigue el esquema que ya hemos visto tantas otras veces: cada libro contiene un caso que queda cerrado en el mismo, pero es necesario leerlos en orden para poder entender las historias personales del elenco de personajes, tanto de los que nos acompañan desde el primer libro, como los que lo hacen desde el segundo. Comento muy por alto un detalle de este libro, porque si no lo hago no me quedo a gusto, y es que me parece casi una traición un dato que la autora nos da así como de pasada pero con el que queda claro cuan distinta podría haber sido la vida de Unai si hubiera usado la boquita en su momento. Ya está, ya lo he dicho.

Como ya ocurrió con sus antecesores, Los señores del tiempo combina dos líneas temporales, pero esta vez la autora se ha arriesgado y ha retrocedido bastante más en el tiempo. En el primer libro nos remontamos a los años 80, en el segundo retrocedemos hasta la adolescencia de Unai y esta vez nos sumergiremos en la Vitoria de 1192, Victoria por aquel entonces. 
Seré sincera, empecé este libro con algo de miedo pues justo antes de empezar me topé con una reseña que comentaba que la línea temporal del pasado no le había gustado nada. Normalmente evito ver reseñas de los libros que tengo pensado leer de manera más o menos inmediata o de los que tengo pendiente redactar mi opinión, pero esta vez por algún motivo no opté por otra entrada y empecé este libro con el miedo en el cuerpo… pero por suerte, a mí sí me han gustado ambas líneas temporales aunque reconozco que hay a quien le puede resultar un libro “incómodo” de leer por lo que viene a continuación.
Los señores del tiempo es un libro dentro de otro libro, algo con lo que a mí me encanta encontrarme ya de por sí. En los capítulos del presente (bueno, esos hechos transcurren en el 2019 pero supongo que ya me entendéis) seguimos con lo que ya hemos visto en los anteriores libros: Unai y el resto de su equipo investigando varias líneas para intentar encontrar al culpable, pero en los capítulos del pasado lo que estamos leyendo realmente es el famoso libro que trae de cabeza a todo el mundo. El “problema” es que la autora ha decidido ir más allá y no se ha limitado a contar una historia adaptada al lenguaje de hoy en día si no que lo ha adaptado al utilizado en el S. XII por lo que es posible que haya a quien esos cambios le resulten molestos. En mi opinión le suman valor a la historia y en cuanto hube leído unos pocos capítulos me olvidé de esa sensación de extrañeza.

Si en los dos libros anteriores la autora nos sumergía en la Vitoria actual, con sus calles y lugares más emblemáticos, esta vez conoceremos a fondo la Victoria de 1192, compuesta por Nova Victoria y Villa de Suso y el funcionamiento de la pequeña ciudad así como las relaciones entre sus habitantes, sobre todo las rencillas entre los nobles y, especialmente, entre el protagonista Diago Vela y su hermano Nagorno pues lo que le toca vivir a Diago al inicio de esta historia no es un trago fácil de pasar.

No puedo hablar de los personajes porque, como ya os he dicho, es necesario leer los tres libros para poder saber todo lo que ha ocurrido hasta ahora, pero sí diré que al final me he encariñado con los componentes de la División de Investigación Criminal, incluso con aquellos que pasan un poco más desapercibidos y me da un poco de pena tener que despedirme finalmente de ellos (aunque agradezco que esta no sea una de esas series de detectives de las que uno no alcanza a ver el final)
Mi personaje favorito es el abuelo, sin duda alguna y lo he echado de menos en este tercer libro, sobre todo sus consejos. Aunque vemos una cara más divertida y cariñosa de él, aparece menos en este libro y Unai no podrá servirse de sus consejos o su ayuda en el caso, como sí ocurrió en los anteriores. Pero al abuelo le ha salido una firme oponente en esta ocasión, tanto en carisma como en longevidad y es que uno de los personajes del pasado cuenta que la abuela Lucía debe rondar los 160 años según sus cuentas.

Si algo me queda claro es que esta trilogía gira entorno a la obsesión, ya sea con los asesinos obsesionados con cierta idea que los lleva a cometer los crímenes, como con Unai obcecado en darles caza con la creencia de que es su deber mantener Vitoria segura… aunque sea pagando un alto coste personal.
También recuperaremos a un antiguo personaje, empecinado también en salirse con la suya y es esta parte de la historia la que no ha terminado de convencerme. Aunque es algo que se viene cociendo desde el segundo libro, me habría gustado que la autora lo desarrollara un poco más, que no quedara todo en un visto y no visto. Con 448 páginas no considero que este sea un libro extenso, por lo que no me habría importado que esa parte se alargara y complicara un poco más, incluso habría conseguido que la decisión final del inspector tuviera más peso.

Aviso, para aquellxs que seáis más susceptibles, ha habido un par de escenas que a mí, que me encantan las historias de zombis y creía que ya lo había visto todo en cuanto a escenas escabrosas, me ha costado leer. Los crímenes que investiga Unai están especialmente ligados a los que se daban en el medievo y siempre termino asombrada con las barbaridades que se cometían en aquella época.

Como dato curioso, la autora tiene otra saga de la que creo que de momento solo hay dos libros publicados, llamada La saga de los longevos y que está estrechamente relacionada con esta trilogía, sobre todo con este último libro. Por mi parte ya está en mi lista de pendientes porque os aseguro que me he quedado con mucha curiosidad por esta otra historia.

Por un lado me arrepiento de no haber empezado esta trilogía antes, pero por el otro estoy de enhorabuena porque los he podido leer prácticamente seguidos y estoy segura de que repetiré con esta autora en cuanto tenga oportunidad. 


1 comentario:

  1. Sí, lo bueno de esperar a leer los libros que conforman series es que luego los puedes leer seguidos. A mí me pasó con Harry Potter: primero no quería leerlo y cuando empecé me encantó y dije "¡Hala! No tengo que esperar un año entre cada libro" :-D Claro, que ahora estoy esperando por la tercera parte del Asesino de reyes medio histérica XD XD Y con los siguientes del Archivo de las tormentas... no lo quiero ni pensar xD XD
    Besos.

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